miércoles, 28 de agosto de 2013

Suspendido de forma indefinida

La vida nos dice cuando abre un paréntesis pero no cuando lo piensa cerrar. El grupo de Un Curso de Milagros está suspendido hasta nuevo aviso. Por favor disculpen las molestias.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Presentación de Un curso de Milagros


Todo lo que siempre quisiste saber y nunca te atreviste a preguntar sobre Un curso de milagros lo tendrás a tu entera disposición el próximo día:

15 de diciembre de 2011
a las 19.30h
 Entrada libre

Presentamos en qué consiste el libro Un curso de milagros para comenzar un nuevo grupo de trabajo semanal a partir de enero. Por favor confirmar asistencia escribiendo a curso.olga@gmail.com o llamando al número 627.163.527.

viernes, 15 de abril de 2011

Cambiar la película


Imagine su vida como una película en la que hay un proyector y una pantalla. Usted, o esa corriente incesante de pensamientos con la que se identifica, está sentado en una butaca observando la pantalla con atención. En realidad su actitud se parece más a la de un hooligan viendo un partido de futbol que la de un espectador cinematográfico, porque se implica tanto en lo que ve... ríe, llora y maldice con vehemencia los aconteceres de la pantalla. 

Tanto es así, que cuando discrepa con algo de lo que está viendo, se levanta y golpea la pantalla con todas sus fuerzas. "¿Qué he hecho yo para merecer esto?", grita usted con desesperación, "el Mundo está en mi contra, no tengo suerte en la vida, la felicidad es para los demás", son también frases que forman parte de su discurso habitual.

Lo hilarante de esta historia es que usted ni siquiera se da cuenta de que lo que está viendo es una película, de que existe un proyector, y de que, si no le gusta, no tiene más que cambiarla por otra que sea de su agrado. A eso es a lo que llamamos despertar, abrir los ojos y ver que la pantalla no hace más que reflejar la película que usted decida proyectar en ella.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Entre fantasmas


Les voy a contar una historia tan real como ficticia, que nació y murió en una 'regresión' de una persona cualquiera en un día sin importancia.


La susodicha, aquejada de una relación tormentosa con su pareja, decidió tumbarse en una cama, cerrar los ojos y dejarse llevar hacia el origen de sus males. Se le pidió que se sumergiera emocionalmente en una de las situaciones que le creaban conflicto. Surgió complejo de víctima, sentimiento de impotencia, algo de abandono, mucha culpa y sensación de suciedad.

Después se le pidió que evocara otro momento a lo largo de su vida en la que se había sentido de manera similar y mencionó un episodio con su padre (psicología clásica, dirán algunos).

Y retrocediendo retrocediendo en anécdotas triviales de la infancia comenzó a sentir que se balanceaba. Al principio pensó que no era más que un efecto secundario del profundo estado de meditación, pero le pidieron que se adentrara en aquella sensación.

Entonces es cuando comenzó a hablar. Temía que su imaginación hubiera hecho acto de presencia pero al final se sentó en una esquina y se dejó llevar por las palabras.

Se balanceaba boca abajo, como atada por los pies, era oscuro y hacía frío. Pintó un panorama de vestidos largos, caballeros, caballos y castillos medievales. Al parecer el castigo en la época para las adolescentes mancilladas, voluntaria o involuntariamente, era sumergirlas en un pozo de agua y dejarlas morir de inanición, de dolor o de culpa.

También tuvo la impresión de que, después de morir, una parte de ella se había quedado atrapada en aquel lugar, y que aún a día de hoy, seguía vagando desorientada por esos parajes.

Se le pidió que fuera a buscarla, que le diera un gran abrazo y que le dijera que todo ha acabado y puede volver a casa. Las dos se fundieron en una bola de luz y nosotros nos atrevemos a pensar que hay un fantasma menos en el mundo.

No significa que existan los fantasmas ni que no. No es una teoría que se quiera defender con argumentos a favor o en contra. Sólo es una intuición: que tal vez lo que llamamos fantasmas, sean sólo segmentos de nuestras almas atrapadas en momentos dolorosos de vidas pasadas.

El cuento que haya detrás de cada trauma es absolutamente insignificante y nadie se va a remitir a los hechos históricos para dar fe de su plausibilidad. La mejor manera de tomárselo es con amor y con humor, e ir hacia la luz.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Sobre niños, nudos y traumas


Imagínese la vida como una cuerda por la que se desliza un chorro de agua. Si a esa cuerda se le hacen nudos, el agua seguirá cayendo pero de forma caótica y desordenada. 

Los nudos simbolizan los traumas emocionales que acumulamos desde la infancia y que anidan en nuestro campo energético generando patrones de comportamiento que se van reproduciendo una y otra vez a lo largo de nuestra vida.

No tienen que ser grandes dramas. Imaginen que, por ejemplo, un niño pequeño en un parque pierde a sus padres de vista por unos segundos. En ese instante tendrá pánico y se sentirá abandonado. Por mucho que su madre aparezca en seguida y le coja en brazos, el sentimiento de abandono quedará impreso en alguna parte de él y, a lo largo de su vida, tenderá a reproducir situaciones que se lo refuercen: sus padres se divorciarán, su novia le dejará, sus amigos le darán la espalda...

Si no identifica este patrón pensará: "nadie me quiere, no valgo nada, todas son iguales...". Y así irá tropezando una y otra vez con la misma piedra hasta que se de cuenta de que no es el mundo que está en su contra sino que el origen está dentro de sí mismo.

Se puede decir que, de alguna manera, atraemos a nuestra vida las experiencias que resaltan nuestros traumas, o simplemente que interpretamos la realidad desde ellos. Por ejemplo, ante el divorcio de sus padres, podía haber entendido que no tenía nada que ver con él, que los caminos de las dos personas simplemente se separan, o que el hecho de que su novia prefiriera romper la relación no pone en cuestión su valía, sino que la chica, con sus respectivos traumas, tenía otras experiencias que vivir.

Pero digamos que esta persona, finalmente, llega a identificar que tiene un trauma de abandono y deduce que probablemente se formara en la infancia. ¿Y entonces qué? Porque probablemente ese recuerdo está bien cerrado bajo llave y enterrado en algún rincón recóndito de su memoria.

Pues bien, existe una técnica que se llama 'regresión'. Se puede hacer sólo o acompañado y, a diferencia de otras técnicas como la hipnosis, la persona hace el trabajo sin perder la consciencia en ningún momento y recordando todo lo sucedido durante la sesión.

La idea es que, en un estado de relajación, y partiendo de una situación de conflicto que se esté viviendo en el presente ('mi trabajo es un infierno', 'tengo miedo a las alturas', 'mi marido me engaña', etc), se va retrocediendo en la memoria para llegar a situaciones en las que nos sentimos de manera parecida. Es importante dejarse llevar y confiar en que 'lo primero que se nos venga a la cabeza' no es una tontería, como podemos creer, sino que se trata de nuestra voz interior que nos guía.

sábado, 2 de octubre de 2010

La iluminación desde la ciencia


Hay muchos caminos para llegar al mismo sitio. El testimonio de la Dra Taylor es al mismo tiempo gráfico y conmovedor.

domingo, 26 de septiembre de 2010

La meditación es el deporte del alma

Sobre los beneficios del ejercicio físico ya nos convencieron hace siglos, y también que, para que este dé sus frutos, la constancia es requisito imprescindible. Hacer deporte una vez al año no hace daño pero tampoco aporta nada en especial. Es el hecho de practicarlo con regularidad lo que repercute de manera sumamente positiva tanto en nuestro cuerpo, como en el nivel emocional aumentando la autoestima, la capacidad de concentración, la tolerancia al estrés, etcétera, etcétera.

Pero una vez que tenemos el corpore sano toca ocuparse también de sanear la mens, solo que lo que tradicionalmente hemos interpretado por 'mente' es ese hilo constante de pensamientos y preocupaciones que proyectan hacia el futuro miedos y experiencias traumáticas del pasado.

Lo que hace la meditación es acallar este ruido y dejar sitio para el silencio, y este silencio es el espacio de las ideas, de la inspiración, de la conexión, de lo que llaman Dios y de los milagros, que no ocurren en otro sitio mas que en el presente.

Los efectos de llevar la meditación a nuestro día a día, son tan evidentes como los músculos de un deportista de élite. Nos devuelve la conexión con nosotros mismos y nos permite poner cuerpo y alma a disposición del universo.